jueves, 23 de julio de 2026

Una crónica de nuestra última semana de vacaciones

 ¡Saludos a todos nuestros lectores!

Como sabéis estamos muy metidos en el rollo de salir y disfrutar de las vacaciones, que para eso es veranito, y ahora vamos a contaros lo que hemos hecho durante esta semana; vais a flipar.

El lunes nos fuimos a Soto del Barco a visitar la Playa de los Quebrantos, en San Juan de la Arena, una playa que hemos visitado otras veces y de la que siempre nos acordamos por tener una arena un poquito más negra que las demás.
 

Fue un día un poco raro porque nos encontramos con que había pocos socorristas, y la bandera estaba roja; nos preguntamos si sería por la resaca... ...del mundial ;)

De cualquier manera al final pudimos darnos un chapuzón igualmente, así que todo bien.

Mientras tanto algunos compañeros decidieron hacer la Ruta del Castillo, a la que le han abierto un nuevo tramo que aprovecharon para conocer.


 

Terminamos el lunes y el martes salimos a conocer el manantial de Obaya, en Colunga. Esta ruta nos encantó porque la encontramos accesible y con cosas interesantes por el camino, como un centro de bombeo de agua y los restos de un viejo molino.

Comimos en la iglesia del pueblo (se llama Govendes), que está ubicada en un alto con unas vistas preciosas; casi mejores que las de la cascada, que realmente estaba un poco seca.


El miércoles, último día de salida de la semana, visitamos la fábrica de cerveza Ordum, en Borines (en el concejo de Piloña).

Allí fueron muy majos y nos explicaron todo sobre la historia del lugar, que fue un antiguo balneario de lujo, y también sobre l
a cerveza, prestando mucha atención a los ingredientes que se usan; y resulta que las dos cosas están relacionadas. La fábrica se montó allí porque hay un manantial de agua de muy buena calidad, y siendo el agua el principal ingrediente de la cerveza, la oportunidad estaba clara.

Durante la visita a la fábrica (pequeñita, pero muy moderna), hicimos varias preguntas a Viti (nuestro guía), que nos contestó encantado. La más importante la de entender por qué su cerveza, que es artesana, es mejor que las cervezas industriales; y resulta que ellos preparan sus cervezas en cantidades más pequeñas y con ingredientes de muy buena calidad, mientras que las cervezas industriales se preparan en cantidades enormes, pero con centrados que no tienen tan buen sabor. 

También preguntamos por la cantidad de trabajadores de la fábrica, que nos sorprendió por ser un número bajito ya que hacen funcionar todo solamente con siete trabajadores. Preguntamos si habían tenido algún trabajador con discapacidad y nos contestaron que en el pasado contaron con uno. 

Preguntamos también si tienen cerveza para todos, celíacos e intolerantes incluidos, y nos contestaron que sí, que cuentan con productos para todos, pero que su producto estrella sigue siendo la cerveza rubia de trago largo de toda la vida. 

Terminamos la visita probando su cerveza (versión sin alcohol, también tienen), acompañada de embutidos y quesitos locales que estaban increíbles de ricos.

Lo pasamos genial, nos trataron muy bien y nos despedimos prometiendo volver pronto.





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