El Coleo es una de las plantas ornamentales más llamativas gracias a sus espectaculares hojas en tonos rojos, rosas, púrpuras, verdes y amarillos. Originario de las regiones tropicales del sudeste asiático y Australia, aporta color durante todo el año incluso sin necesidad de flores.
En nuestro clima debe cultivarse en interior, ya que no tolera las heladas ni las temperaturas por debajo de los 10 °C. Necesita mucha luz para mantener la intensidad de sus colores, siendo una ventana orientada al este el lugar ideal para recibir el suave sol de la mañana.
Su crecimiento es rápido y vigoroso, por lo que requiere un sustrato siempre ligeramente húmedo. Si le falta agua, lo notarás enseguida: sus hojas se marchitan y la planta se "desmaya", aunque suele recuperarse rápidamente tras un buen riego.
Para mantenerlo compacto y frondoso es fundamental pinzar regularmente las puntas de los tallos y eliminar las flores cuando aparezcan. Así concentrará toda su energía en producir más hojas y colores más intensos.
Fácil de cuidar, muy agradecido y extremadamente decorativo, el Coleo es una opción perfecta para quienes buscan una planta de gran impacto visual con un crecimiento sorprendentemente rápido. Eso sí, debe mantenerse fuera del alcance de las mascotas, ya que es tóxico si se ingiere.
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